
Quise cocinar algo nuevo para deslumbrar tu estómago,
Entonces un caldillo de congrio en olla de greda era una idea distinta
Pan amasado acompañaría el almuerzo
Y una exquisita ensalada de tomates con cebollas haría lo suyo en la mesa.
Tan ensimismada me encontraba, limpiando el pescado, pelando las papas,
Procurando cocinar lo mejor para tan especial comensal,
Sólo pensaba en tus ojitos brillando al ver la mesa tan delicadamente agasajada.
Las cebollas, el ajo, el perejil, un pebre bien aliñado,
Harina, agua, huevos, amasar con cariño
Al horno, si señor, al horno se ha dicho.
El vino, el vino no podía faltar,
Me decía mientras cocinaba para ti
Y brindaba una y otra vez por tu apetito
Y mi hambre de ti.
Entre brindis y alegría,
Me fallaba el cálculo,
La olla cayó al piso, el pan se quemó
Me puse a reír como loca, luego un llanto me acompañó.
Llegaste antes de la hora, el olor a pescado en mi ropa,
La cocina hecha un asco
Y tus ojos brillando, no de amor, mas bien de asombro
Quise coordinar palabras y movimientos,
Pero ya era tarde, te habías marchado diciendo:
VAYA LA MAGA ESTA BORRACHA¡¡¡¡¡¡¡¡¡
...Mejor hubiera sido quedarse y brindar juntos. Ya ves, Maga, cocinando aprende uno de ingratitudes... SALUDANDO:
ResponderEliminarLeeTamargo.-
Creo mi querida maguita que has creado un nuevo género literario:
ResponderEliminar¡La poesía gastronómica!
Un abrazo.
Pues, vaya un idiota el señor, pienso yo.
ResponderEliminarTenía que haber preguntado primero.
Un saludo, Maga.