
Arrastra el autito por el lodo, embetuna y hunde su juguete cada vez más profundo. De sus ojos caen lágrimas, los labios están salados y él sólo quiere olvidar.
Su madre dice: “Es hombrecito y se sabe cuidar” lo deja ir con el extraño a esa casa; pero el niño no quiere jugar a juegos de grande, el niño sólo quiere ser niño y nada más.
Arrastra el autito por el barro, en el autito su inocencia se va.
magaoliveira©
CHILE
De mi Libro en Proceso: "Réquiem para el alma"
Simple y duro como suele serlo la verdad Maga.
ResponderEliminarUn privilegio leerte,
rober