
Tiene nueve años y debe preparar la leche a sus hermanos, sólo nueve años y se siente madre de los pequeños y mayores.
Vierte la leche en olla de aluminio, enciende la cocina y se encarama sobre la silla, revolviendo con cuidado y espiando que no se salga del recipiente el liquido blanco y espumoso. Se queda maravillada mirando las burbujas de aire que se acumulan como si fuesen uvas en racimo.
Un descuido, un sólo descuido bastó para que la olla se volteara en su vestido, llorando se saca la ropa y se mete a la cama. Esta noche no habrá cena para los niños de la casa.
magaoliveira©
CHILE
De mi Libro en Proceso: "Réquiem para el alma"
Tremendo Maga, hiciste que vibre en sintonía con la inmensa tristeza de irse así a la cama.
ResponderEliminarSos muy sensible y te felicito por la valentía de transmitir este lado cruel de la vida.
Beso trasandino.
con textos asi te das cuenta de la falta que hace de que valoremos lo que tenemos, y enseños a valorar
ResponderEliminarenhorabuena